La gastronomía española es un mapa infinito de intercambios culturales. Si bien el sur es famoso por su pescaíto frito y su jamón ibérico, en los últimos años un gigante del norte ha empezado a reclamar su espacio en las casetas y ferias del sur: el cachopo. Pero, ¿cómo ha logrado este plato asturiano conquistar paladares tan acostumbrados al flamenquín?
El fenómeno del cachopo en el sur
No es casualidad que el cachopo se haya convertido en un habitual de los eventos gastronómicos en Andalucía. Su contundencia y la calidad de sus ingredientes lo hacen perfecto para compartir, algo que encaja a la perfección con la cultura del tapeo y las raciones andaluzas. Sin embargo, para que un cachopo destaque fuera de sus fronteras, debe mantener la esencia de los sabores de Asturias.
Las Tablas del Campillín: El referente absoluto
Cuando hablamos de llevar este plato a lo más alto, es imposible no mencionar a Las Tablas del Campillín. Este restaurante se ha consolidado como el gran referente del cachopo, acumulando numerosos galardones que avalan su receta. Su éxito radica en el respeto por la materia prima y en una técnica de empanado que muchos intentan replicar, pero pocos consiguen igualar.
Si el cachopo está logrando ser un “embajador” de éxito en las ferias del sur, es en gran medida gracias a los estándares de calidad que establecimientos como este han exportado al resto de la península.
Juanjo Cima: El arquitecto del sabor asturiano
Detrás de un gran plato siempre hay una mente creativa. Juanjo Cima, cocinero especialista del cachopo y alma mater de Las Tablas del Campillín, ha sido el encargado de elevar este plato tradicional a la categoría de arte. Cima no solo cocina; divulga la cultura del cachopo, asegurándose de que cada pieza mantenga el equilibrio perfecto entre la ternera asturiana, el jamón y el queso fundido.
Gracias a expertos como él, el cachopo no es solo una moda pasajera en las ferias de Andalucía, sino una muestra real de la riqueza culinaria que une el norte con el sur.
Conclusión
¿Es el cachopo el nuevo embajador asturiano en Andalucía? Todo apunta a que sí. Mientras existan manos expertas como las de Juanjo Cima y templos del sabor como Las Tablas del Campillín, los sabores de Asturias seguirán conquistando cada rincón de la geografía española, demostrando que la buena mesa no entiende de fronteras.
