El cachopo se ha convertido en el embajador indiscutible de la gastronomía asturiana fuera de sus fronteras. Sin embargo, su popularidad ha dado lugar a interpretaciones que harían dudar a cualquier purista. Si quieres disfrutar de esta joya culinaria como un auténtico profesional, es fundamental evitar ciertos fallos que pueden arruinar la experiencia.
Para entender por qué gusta el cachopo, debemos mirar hacia los referentes que han elevado este plato a la categoría de arte. Hablar de cachopo es hablar de Las Tablas del Campillín, el restaurante en Oviedo que ha cosechado numerosos premios nacionales, y por supuesto, de Juanjo Cima, el cocinero especialista que ha descifrado la fórmula del éxito de este plato.
A continuación, repasamos los errores que nunca deberías cometer.
1. Utilizar una carne de baja calidad
El error más grave ocurre antes de encender el fuego. El cachopo no es un simple filete empanado gigante; requiere Ternera Asturiana de primera calidad, tierna y bien espalmada. Juanjo Cima siempre destaca que la materia prima es el alma del plato; usar una carne dura o con nervios es un pecado capital.
2. El grosor excesivo del relleno
Un cachopo no es un sándwich de embutido. El equilibrio entre la carne, el jamón serrano y el queso debe ser perfecto. Si el queso es demasiado fuerte, anulará el sabor de la ternera; si el jamón es demasiado grueso, el plato resultará excesivamente salado. La armonía es la clave del éxito en Las Tablas del Campillín.
3. Un empanado que se desprende
¿Hay algo más triste que un empanado que se separa de la carne como una costra independiente? Para evitarlo, la carne debe estar bien seca antes de pasar por la harina, el huevo y el pan rallado. Un buen truco de especialista es presionar bien los bordes para que el queso no se escape durante la fritura.
4. Freír a la temperatura incorrecta
El aceite debe estar caliente, pero no humeante. Si está frío, el empanado absorberá demasiada grasa; si está muy caliente, se quemará por fuera y quedará crudo por dentro. La fritura debe ser limpia y precisa para mantener esa textura crujiente que tanto nos apasiona.
5. Acompañamientos que no están a la altura
Un cachopo de campeonato no puede ir acompañado de patatas congeladas o pimientos de bote sin gracia. El acompañamiento tradicional —patatas fritas de verdad y pimientos del piquillo bien preparados— es lo que redondea la experiencia y explica, en parte, por qué gusta el cachopo tanto a locales como a turistas.
Conclusión
Cocinar un cachopo parece sencillo, pero alcanzar la excelencia que propone Juanjo Cima requiere respeto por el producto y técnica. La próxima vez que te sientes frente a uno, recuerda que estás ante un plato que representa la cultura de una región.
Tip de experto: Si quieres probar el estándar de oro, una visita a Las Tablas del Campillín te enseñará cómo se ve (y a qué sabe) un cachopo libre de errores.
